¿Se dice «bachata dominicana»?
Por qué fuera de la isla se la llama «bachata dominicana», qué nombre usa la UNESCO y qué son en realidad la tradicional, la sensual y la moderna.
Sí se dice, y es una redundancia. Las dos cosas a la vez. La bachata es una y es dominicana: nació allí, se desarrolló allí y de allí salió al mundo. Ponerle el gentilicio no añade información, porque no existe ninguna otra bachata de la que haya que distinguirla.
Y aun así, fuera de Quisqueya se la conoce como bachata dominicana —valga la redundancia—, tradicional o incluso bachata auténtica. Conviene entender por qué, porque el asunto se debate con fuerza y no se resuelve corrigiendo a nadie.
La UNESCO también la llama así
Cuando la UNESCO le concedió el honor de ser Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, la inscribió con ese nombre: «Música y baile de la bachata dominicana». El propio reconocimiento internacional lleva el gentilicio dentro.
Redundancia o reafirmación de identidad
Lo que puede verse como un error puede verse también como una reafirmación de identidad y una marca de país, algo que enorgullece al pueblo dominicano. Decir «dominicana» es, para muchos, recordar de dónde viene y quién la hizo, en un mundo donde el género ya se baila en todas partes.
Desde el punto de vista del marketing, además, el término se ha vuelto más necesario, no menos: tras el surgimiento de distintas modalidades de interpretación —tradicional, sensual, moderna, fusión— el gentilicio sirve para clarificar de qué se habla con una sola palabra.
Entonces, ¿qué son la tradicional, la sensual o la moderna?
Son formas de interpretarla, tanto en la música como en el baile. No son géneros distintos ni bachatas de otro origen: son maneras de tocarla y de bailarla que han ido apareciendo con los años.
Por eso aquí se habla de bachata tradicional. No es «otra bachata»: es la manera de bailarla que remite a cómo se baila en su lugar de origen. De ahí el nombre del método y de la formación.
En resumen
La bachata es una y es dominicana, pero con los años han surgido diferentes formas de interpretarla, tanto en la música como en el baile. Su nacimiento, su desarrollo y su valor cultural, histórico e identitario pertenecen a esa gran isla antillana.
Évelyn Viana Lovera, «La Negra», enseña bachata desde 1997 y forma a bailarines profesionales y a profesores de danza de otras disciplinas en la enseñanza de la bachata tradicional.